Por: Ingrid García de la Hoz.- camaraverde.org
El cambio transformador que la sociedad actual necesita para enfrentar los desafíos globales requiere un enfoque que vaya más allá de la sostenibilidad tradicional. Desde esta perspectiva, las Culturas Regenerativas representan una alternativa innovadora, planteando un marco que prioriza la restauración activa de los sistemas naturales y sociales en lugar de limitarse a mitigar impactos negativos. Este enfoque abre nuevas posibilidades para la construcción de sociedades más justas y en equilibrio con la naturaleza.
Desde finales del siglo pasado, las investigaciones científicas han evidenciado la interconexión entre la actividad humana y fenómenos como el cambio climático, la pérdida acelerada de biodiversidad, los fenómenos meteorológicos extremos, las alteraciones en patrones agrícolas y el desplazamiento forzado debido a condiciones ambientales adversas (Picado, González & Castañeda, 2025). Ante las crecientes afectaciones del desarrollo económico en el medio ambiente, surgen respuestas globales y el concepto de sostenibilidad cobra relevancia a partir del Informe Brundtland en 1987, que definió el desarrollo sostenible como “aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”. Sin embargo, esta visión ha demostrado ser insuficiente para revertir los daños ecológicos y sociales acumulados.
Es en este contexto que el desarrollo y diseño regenerativo propone un cambio de paradigma, incorporando estrategias holísticas que restauren y fortalezcan los sistemas vivos utilizando enfoques que se adaptan con precisión a ellos (Mang & Haggard, 2016). A diferencia de la sostenibilidad, que busca minimizar impactos negativos, lo regenerativo promueve la restauración activa, lo que conlleva al mejoramiento de ecosistemas y estructuras socioeconómicas mediante principios basados en la resiliencia y la interdependencia (Wahl, 2016). Además, lo regenerativo propone la integración de los valores y las relaciones culturales, así como la práctica dinámica del aprendizaje social en cada uno de los contextos en que se aborda, consolidando un enfoque dinámico, adaptativo y responsable (Figueira & Fullman, 2025).
Actualmente, el término se incluye en conceptos como “diseño regenerativo”, “empresas regenerativas”, “comunidades regenerativas”, “liderazgo regenerativo”, “agricultura regenerativa” y “turismo regenerativo” cobrando relevancia en una sociedad que reconoce cómo las nuevas generaciones no esperan que las organizaciones sean perfectas, sino que sean transparentes en su impacto. Las generaciones Y Z prefieren marcas “regenerativas” en lugar de “sostenibles”, ya que perciben la sostenibilidad como una postura pasiva (ReGenFriends & Whole Health Marketing, 2019).
Culturas Regenerativas
El concepto de Culturas Regenerativas fue popularizado por Daniel Wahl en su libro Diseñando Culturas Regenerativas, quien plantea que el enfoque regenerativo permite encontrar oportunidades de transformación en sectores clave como los negocios, la sociedad civil y la gobernanza dentro de los límites planetarios.
Las Culturas Regenerativas no son modelos uniformes; se potencian en función de las particularidades de cada territorio y comunidad, integrando la diversidad, la creatividad y la capacidad evolutiva de cada contexto. Sin embargo, hay una serie de Principios Fundamentales que son comunes:
- Interconexión: Reconocimiento de las relaciones sistémicas entre hábitat, funciones de los ecosistemas, biodiversidad, modelo económico, cultura y equidad social.
- Adaptabilidad: Estrategias flexibles que evolucionan en función de los cambios del entorno, las tendencias y movimientos a nivel local y global.
- Resiliencia: Fortalecimiento de la capacidad de respuesta ante crisis y perturbaciones externas.
- Innovación Social: Diseño de modelos y tecnologías cocreadas a partir de las inquietudes, realidades y propuestas de los grupos de interés.
- Restauración: Acciones que no solo reparan daños, sino que generan nuevas oportunidades para la regeneración de comunidades y ecosistemas.
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A partir de estos principios, la regeneración promueve la reconexión con la historia, la justicia social y los ecosistemas locales, generando impactos positivos que trascienden los espacios donde se originan y restituyendo activamente las condiciones propicias para impulsar la prosperidad de la vida. Regenerar significa poner la vida en el centro, pasar de un modelo de explotación de los recursos del planeta a uno que se reconcilia con la naturaleza y ayuda en la restauración de su equilibrio.
Más allá de un ideal teórico, encontramos en Latinoamérica numerosos casos de éxito de adopción de las Culturas Regenerativas en la economía, el territorio, la sociedad y la gobernanza desde diferentes ámbitos de acción
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Con el objetivo de profundizar en estas temáticas y fomentar la colaboración entre actores clave, la Cámara Verde de Comercio organiza el Foro Latinoamericano de Cultura Regenerativa en abril de 2025. Este reunirá a investigadores, consultores, emprendedores y líderes de diversos sectores para compartir experiencias, analizar casos de éxito y co-crear soluciones innovadoras para la región.
Inscríbete aquí y se parte de esta transformación. ¡Nos vemos en el Foro!
Autor
Ingrid García de la Hoz
Ingrid se especializa en la co-creación de estrategias, contenidos y experiencias para que líderes y organizaciones maximicen su impacto. Dirige Hazlo con Sentido, convirtiendo desafíos en oportunidades a través de la innovación social y el diseño participativo.
Conoce más de su trabajo en www.hazloconsentido.com